Un equipo del CSIC consigue neutralizar el anisakis con un tratamiento de altas presiones
Los autores aseguran que la eliminación del nematodo con este método resulta poco agresiva con las propiedades del alimento. El pescado es inocuo en menos de 15 minutos, frente al mínimo de 24 horas de congelado requeridas para acabar con el parásito. El proceso no utiliza sustancias dañinas para el pescado.
Un equipo del Consejo Superior de investigaciones Científicas (CSIC) trabaja desde hace años en el desarrollo de un tratamiento de altas presiones que permite la inactivación del parásito anisakis en el pescado en un máximo de 15 minutos, sin causar alteraciones importantes en este alimento. Los científicos del CSIC ya publicaron estos resultados en Journal of Food Protection en el año 2002.
Los investigadores del Instituto del Frío (CSIC), en Madrid, Antonio Molina y Pedro Sanz señalan que el nematodo anisakis puede ser eliminado con un tratamiento suave de altas presiones (entre 140 y 200 megapascales), que dura de 10 a 15 minutos, frente a las 24 horas requeridas, como mínimo, para neutralizar el parásito con un proceso de congelado a -20º centígrados, según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria.
Molina explica: “Multitud de trabajos muestran que este nivel de presión no causa importantes alteraciones en la calidad del pescado fresco, y a la vez se eliminaría el nematodo con un considerable ahorro de tiempo frente al procesado por congelación”.
Y añade un posible inconveniente: “En el momento actual de implantación inicial de esta tecnología, el equipamiento industrial es costoso, si bien lleva asociado un importante ahorro energético en comparación con otros procesos tradicionales. Una ventaja adicional es la fabricación en España de equipamiento industrial para este tratamiento”.
El tratamiento por altas presiones, como proceso físico, tiene la ventaja sobre los tratamientos químicos de no añadir sustancias exógenas y potencialmente dañinas para los alimentos. Las altas presiones se emplean principalmente para reducir la carga microbiana de los alimentos en los casos en que un tratamiento térmico de cocinado es indeseable, porque altera propiedades de interés, como el color o el sabor.
BAJO COSTE ENERGÉTICO
Según los investigadores del CSIC, la ventaja principal de las altas presiones frente a los tratamientos térmicos es el bajo nivel de energía necesario. Así, las moléculas y estructuras supramoleculares mayores, como las proteínas y el almidón, son las que pueden verse afectadas por las presiones empleadas en la industria alimentaria, de hasta 1.000 megapascales.
Al mismo tiempo, las sustancias de menor tamaño, responsables del color, el sabor y las propiedades nutricionales del alimento, no son afectadas por este tipo de tratamientos. El procesado por alta presión también puede emplearse para el diseño de nuevos alimentos, mediante modificación de sus propiedades enzimáticas, texturales, etcétera.
Las altas presiones son consideradas como tecnología emergente, aunque se vienen aplicando en Tecnología de Alimentos desde hace años en todo el mundo. El desarrollo de esta técnica es mayor en EEUU y Japón que en Europa. España es el país europeo con más empresas implicadas y productos comercializados en este ámbito tecnológico.
El anisakis es un nematodo transparente, de unos tres centímetros de longitud y menos de un milímetro de diámetro, que puede causar problemas alérgicos al ser consumido con el pescado crudo o poco cocinado.
Antonio Molina (Madrid, 1961), es investigador del CSIC en el Departamento de Ingeniería del Instituto del Frío (CSIC), en Madrid, es licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid y doctor por la Universidad de Nottingham (Reino Unido). Trabaja en la aplicación de conceptos y estrategias biofísicas a la estructura y dinámica de los alimentos.
Pedro Sanz (Guadalajara, 1951) es investigador en el Departamento de Ingeniería del Instituto del Frío (CSIC), en Madrid, y doctor en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid. Estudia nuevos procesos y propiedades termofísicas de los alimentos mediante altas presiones.
Fuente: Gabinete de prensa del CSIC
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